Las tuberías de calefacción y refrigeración distribuyen agua caliente y fría a través del interior de los edificios. Este tipo de instalaciones deben ser aisladas pensando siempre en:
La eficiencia energética de la instalación, reducir pérdida de calor y disminuir las emisiones de CO2.
La estabilidad térmica del elemento transportado y alcanzar mayor seguridad en el proceso.
Impedir la corrosión evitando el ingreso de humedad y evitando riesgos de condensación.
Seguridad para proteger el personal de superficies inseguras.
Reducir el ruido causado por turbulencias en el material.
Ofrecer una protección pasiva contra el fuego con el fin de mejorar la seguridad de la instalación.
Minimizar costos en el proceso.
Garantizar una fácil instalación: del aislamiento, último trabajo en el proyecto.
Usar materiales inertes que no sean un medio adecuado para el desarrollo de microorganismos.
Cañuela de lana de vidrio preformada en secciones de media caña, revestida por su cara exterior con una lámina de aluminio reforzado FRK, que actúa como barrera de vapor para evitar la condensación.